Como vosotros bien sabéis, la Kaede y yo somos viajeras expertas. No llevamos ni cuatro años juntas y ya hemos pasado por tres comunidades autónomas diferentes.
Tener la familia en un lado y el trabajo a 500 km de ella hace que de tantos trayectos en tren y en coche ya no sepamos si vamos o si venimos. Así que hemos decidido aprovechar nuestros viajes de rutina para algo bien útil y bien necesario: el transporte solidario.
Todo empezó este verano, cuando vimos que APADAC una protectora de Callosa del Segura (un pueblo cerquita del mío en Alicante) buscaba con urgencia un transporte solidario para un gatito que había encontrado una familia cerca de Barcelona. Así que la Kaede y yo no nos lo pensamos dos veces e invitamos al pequeño siamés a viajar con nosotras.
El fin de semana pasado tuvimos la suerte de volver a repetir la experiencia. De nuevo APADAC tenía hogar par un gatito en tierras catalanas y como la Kaede decidió que me esperaba en Barcelona muy bien acompañada (ya os contaré ya… ¡vaya bandida la Kaede!) fue Willy quien ocupó su sitio como acompañante en mi viaje en tren.
¡Eso sí! El pobre Willy, que no podía ser más guapo y más bueno, no se libró de una sesión de fotos :)
¿Y vosotros? ¿Habéis tenido alguna experiencia con algún transporte solidario gatuno/perruno/hurón/tortuga/conejo?
viernes, 29 de mayo de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
Qué hacer si me encuentro un gatete (o perrete)
A estas alturas, muchos de nosotros ya tenemos asimilado que no podemos salvarlos a todos, ¡qué más quisiéramos! Pero, ¿y si nos lo encontramos nosotros? También tenemos claro, menos mal, que no vamos a mirar para otro lado.
La inmensa mayoría de la gente cree que la única y exclusiva solución es la de llamar a una protectora. Y por desgracia, también la inmensa mayoría si recibe una negativa, cree que ya ha hecho todo lo que estaba en su mano y se desentiende. No sin antes hacer sentir muy mal a la persona que lo haya atendido. No querrá escuchar excusas sobre la saturación que sufren ni los problemas económicos por los que atraviesan. Dirán "ah, que no vas a hacer nada, ¿no? Pues ahí se queda", o algo muy similar. Dejando en el voluntario no solo la impotencia que le produce no poder ayudar al animal, sino también el mar sabor de boca que deja el egoísmo.
Hoy quisiera contaros todo lo que creo que podemos hacer nosotros solitos, sin necesidad de "pasarle el marrón" a otros, a otros que por cierto tendrán decenas de "marrones" a su cargo y una larga lista de deudas en el veterinario.
Por cierto, la que nos ha ayudado a ilustrar esta entrada ha sido Luz, la gata con la que aprendí el proceso. :)
La inmensa mayoría de la gente cree que la única y exclusiva solución es la de llamar a una protectora. Y por desgracia, también la inmensa mayoría si recibe una negativa, cree que ya ha hecho todo lo que estaba en su mano y se desentiende. No sin antes hacer sentir muy mal a la persona que lo haya atendido. No querrá escuchar excusas sobre la saturación que sufren ni los problemas económicos por los que atraviesan. Dirán "ah, que no vas a hacer nada, ¿no? Pues ahí se queda", o algo muy similar. Dejando en el voluntario no solo la impotencia que le produce no poder ayudar al animal, sino también el mar sabor de boca que deja el egoísmo.
Hoy quisiera contaros todo lo que creo que podemos hacer nosotros solitos, sin necesidad de "pasarle el marrón" a otros, a otros que por cierto tendrán decenas de "marrones" a su cargo y una larga lista de deudas en el veterinario.
Lo primero sería llevarlo a un lugar seguro. (Ni que decir tiene que si el animal está grave o presenta síntomas de enfermedad, donde tiene que ir es al veterinario). No hace falta que sea a tu casa, hay gente que desde el primer momento se agobia pensando "en mi casa no se puede quedar". Pero pensemos un rato, quizá en la casa de un familiar, o pregúntale a algún vecino, a tu pareja, a algún amigo. Salvarle la vida a un peludo vale deber algún favor.
Otra cosa importante a tener en cuenta sería que la negativa de la protectora a quedarse con el animal, no conlleva que te nieguen otro tipo de ayuda. La gente se sorprendería si en lugar de amenazar y ponerse a la defensiva con ellos, empezara la conversación diciendo "yo me lo puedo quedar hasta encontrarle una casa". Pueden ayudarte a difundir al animal y en caso de estar muy grave y necesitar algún gasto veterinario, pueden echarte una mano organizando una rifa en su beneficio o alguna actividad similar.
Puedes colgar carteles por tu localidad o ciudades vecinas. Lo más propio es en veterinarios y tiendas de productos para mascotas. Pero también es eficaz dejarlos en sitios como tablones de anuncios de ayuntamientos, bibliotecas, copisterías o colegios.
Puedes difundirlo en redes sociales, la gente de facebook, twitter o intagram se vuelcan con estos temas, a pesar de ser cientos los anuncios nuevos que se cuelgan cada día.
También hay páginas de anuncios de difusión animal que te podrían ser útil: Segunda mano, Locas felinas, Pon una mascota en tu vida, Proyecto mascota, Animales sin hogar, 8 patas, SOS animales, mil anuncios,.. y muchíiiiiisimas más que podrás encontrar en el buscador.
Con insistencia, paciencia y mucha dedicación, encontrarás un buen hogar para el peludo que se haya cruzado en tu camino. Pero ojo, recalco lo de "buen" hogar porque no todos son buenos. Lamentablemente, detrás de cada buena acción, hay gente de todo tipo esperando para jugártela. Tendrás que ser un poco Sherlock y servirte de tu intuición. Aunque estoy convencida de que tras pasar un tiempo cuidando de ese nuevo amigo, te faltarán ojos después para saber con qué clase de familia quieres que emprenda su viaje.
Con insistencia, paciencia y mucha dedicación, encontrarás un buen hogar para el peludo que se haya cruzado en tu camino. Pero ojo, recalco lo de "buen" hogar porque no todos son buenos. Lamentablemente, detrás de cada buena acción, hay gente de todo tipo esperando para jugártela. Tendrás que ser un poco Sherlock y servirte de tu intuición. Aunque estoy convencida de que tras pasar un tiempo cuidando de ese nuevo amigo, te faltarán ojos después para saber con qué clase de familia quieres que emprenda su viaje.
Por cierto, la que nos ha ayudado a ilustrar esta entrada ha sido Luz, la gata con la que aprendí el proceso. :)
miércoles, 15 de abril de 2015
Qué hacer cuando mi gato fallezca...
…o con mi perro o mi pájaro o mis peces…
Ya, ya sé que esperabais una entrada sobre gatotecas japonesas y maneki neko y en cambio os vengo con un tema mucho más complicado. pero es que el otro día, cotilleando por el mundo animal en facebook, encontré a una chica que preguntaba en un foro qué hacer con su perro cuando falleciera, puesto que se trataba ya de un abuelete y empezaba a sufrir los primeros achaques de la edad,
Me leí de principio a fin los más de 50 comentarios y la verdad es que aprendí mucho de la experiencia de los demás. Yo nunca me he visto en esa situación pero, llegado el caso, creo que ya sé por qué solución optaría.
Una de las cosas más interesantes que descubrí fue que en Barcelona hay un cementerio de máscotas (Cementiri de petits animals) dónde puedes llevar a tu mascota (incinerada o no) a ser enterrada o recogida en un nicho. Yo pensaba que estos sitios eran algo más propio de películas de terror que de la vida real, pero lo cierto es que se trata un lugar precioso, rodeado de naturaleza, que nada tiene que envidiar a uno de nuestros cementerios convencionales para humanos, hasta hay un autobús directo que va desde Barcelona Zona Universitaria el primer domingo de cada mes y el trayecto es un cuarto de hora.
Una de las cosas más interesantes que descubrí fue que en Barcelona hay un cementerio de máscotas (Cementiri de petits animals) dónde puedes llevar a tu mascota (incinerada o no) a ser enterrada o recogida en un nicho. Yo pensaba que estos sitios eran algo más propio de películas de terror que de la vida real, pero lo cierto es que se trata un lugar precioso, rodeado de naturaleza, que nada tiene que envidiar a uno de nuestros cementerios convencionales para humanos, hasta hay un autobús directo que va desde Barcelona Zona Universitaria el primer domingo de cada mes y el trayecto es un cuarto de hora.
(fotografía extraída de su web)
Una de las primeras dudas que llega tras fallecer nuestro amigo es ¿qué hacer con su cuerpo? ¿Enterrar o incinerar? Si nuestro colega cruza el arco iris en casa no estamos obligados a dar parte de su defunción y si contamos con un terreno privado quizás tengamos un precioso árbol o un rincón especial que albergue su cuerpo para siempre. ¡Pero cuidado! No se puede enterrar a nuestro amigo en cualquier lugar, la ley no permite el enterramiento de animales en lugares públicos, así que por mucho que le gustase a nuestro amigo aquel pipican del barrio, deberemos abstenernos de plantarnos allí con una pala.
Si el fallecimiento se produce en el veterinario sólo podremos sacar su cuerpo sin incinerar si se nos autoriza con un papel de la clínica que nos asegure que no fue resultado de una enfermedad contagiosa. Seguramente te pidan este papel en el cementerio si decides llevarlo allí. Lo habitual (por lo menos en los casos que he escuchado) es que antes de salir del veterinario sea incinerado. ¿Qué hacer con las cenizas? Por supuesto puedes quedártelas contigo y encontrar un lugar ideal de la casa para guardarlas pero en el foro dieron algunas ideas alternativas que merece la pena conocer:
Skrekkogle es una empresa noruega que, si le envías una foto y el bote de las cenizas, podrá realizar un cuadro que las conservará de manera original. Si os soy sincera esta opción me produce emociones encontradas, una parte de mí piensa que es exhibición y frikismo y se acerca a la idea de la disección (que ni siquiera tengo en cuenta) pero a la parte de mí que estudió Bellas Artes le parece algo simbólico y emotivo. ¡Vaya que me repele y me encanta al mismo tiempo! Así que juzgad por vosotros mismos:
(imágenes sacadas de su web)
Una de las opciones más bonitas (y más "de película") es la de lanzar sus cenizas al mar. Para eso hay que pedir una urna especial, debemos ser muy cuidadosos con el medio ambiente y no podemos lanzarlas en cualquier recipiente. Pero hay una opción más, de hecho mi favorita y creo que me gustaría hasta para mi propia persona. Se trata de pedir una urna especial, biodegradable, y meter en ella junto a las cenizas de nuestro amigo las semillas de una planta que nos guste y enterrarla o, mejor dicho, plantarlos juntos en lugar importante para nosotros. Con el tiempo y los buenos cuidados de la tierra quizá veamos florecer la planta más especial de nuestro jardín, una que nos recuerde que la vida es un ciclo y que debemos siempre seguir avanzando.
sábado, 4 de abril de 2015
¿Por qué educar en el respeto a los animales?
Como mi compañera sigue de viaje por
tierras orientales, qué mejor que aguantar la espera de las
magníficas fotos e historias que nos aguardan, que tratando temas
animalistas en este espacio.
A la pregunta de
¿por qué creéis que debemos educar a los niños en el
respeto a los animales?, la respuesta es muy sencilla, porque
queremos adultos respetuosos con los sin voz.
Si algo tenemos claro es que la mejor
manera de educar es predicar con el ejemplo. Pero,
¿somos cien por cien un buen ejemplo?
Hace unas semanas asistí a una charla
para niños sobre conceptos básicos y derechos de los animales. La
actividad consistía en elegir al azar un animalito de
juguete y que explicaran todo lo que supieran sobre él. El perro
muerde, el gato araña, el tiburón mata, el elefante puede chafarte,
al igual que el rinoceronte, la araña pica,.. La encargada de dar la
charla ya contaba con la facilidad que tienen los niños de recordar
los rasgos “menos buenos” a la hora de describir a un animal. Y,
dándole la vuelta a la tortilla, justificó cada rasgo que ellos
consideraban negativo y la mayoría de ellos quedó convencido. ¿No
sería más fácil explicarles que el gato callejero se eriza cuando
se asusta o que una araña no te picará si no invades su territorio?
En vez de eso, les transmitimos que el humano es bueno y el mamífero,
insecto o reptil, ataca.
En el sistema educativo, rara vez se
incluye el respeto a los animales. En la escuela son tratados como
meros recursos para satisfacer nuestras propias necesidades. “Andrés
tenía 13 pollos y se comió 7, ¿cuántos pollos le quedan ahora?”
Quizá
el problema también resida en la línea que separa el que te gusten
los animales y defenderlos. ¿A quién no le gustan los animales? Son
peludos y una monería. Pero dentro de ese grupo están los que van a
verlos a zoológicos y circos y los que defendemos sus derechos e
intentamos inculcar ciertos valores. Al hacerlo a edades tempranas,
solo tenemos que enseñar, ya que más tarde modificar conductas será
una ardua tarea.
No está todo perdido, por suerte.
¿Sabéis que una vez una mamá adoptó a dos gatitos porque su hijo
de 13 años prefería la compañía felina que una play station? Y
hoy por hoy sigue mimándolos como el primer día.
Uno de mis alumnos, de tan solo 6 años,
vive al lado de un campo de tiro. A su corta edad ya son varios los
pichones que ha recogido malheridos y, tras un periodo de curas y
reposo, los ha echado a volar.
Una niña de 12 años, que hoy cuenta
con algunos años más.., metió a su gata herida en un carro de la
compra y la llevó al veterinario, pagándolo con sus ahorros, tras
repetirle su madre durante días “ya se curará sola”.
Y sin ir más lejos, este verano una
amiga presenció como unos niños pasaron de maltratar a unos
cangrejos en la playa, tirándoles arena, a convertirse en los héroes
de aquella cala al salvarles la vida porque escucharon sus consejos.
Historias que me conmueven. :)
Y me despido con un vídeo de un niño
increíble, que seguramente ya conozcáis porque se convirtió en
viral por la deducción lógica que ya podríamos tener la inmensa
mayoría.
lunes, 9 de marzo de 2015
Qué hacer si se pierde mi gato
Hace unos días Lizzie, la gata de mi
amiga, desapareció y su familia se volvió loca de preocupación
buscándola. Por “suerte” Lizzie había caído en un patio
interior del edificio dónde, a pesar de haberse roto una pierna,
encontró agua acumulada por la lluvia y seguramente algún bichejo
que llevarse a la boca. Sobrevivió 6 días hasta que la encontraron,
ya está sana y salva y su experiencia me ha enseñado cuatro cosas
que quiero compartir con vosotros. También quiero aprovechar a las
más de 300 personas que compartieron su foto por las redes, sobre
todo a los catlovers twitteros y protectoras de Barcelona como La
Lliga d'Animals i Plantes que estuvieron muy atentos.
Lizzie os da las gracias infinitas
En los primeros momentos
Te acabas de dar cuenta. Tu gato no
está, no aparece por ningún lado, ya notas el pánico subiendo por
tu garganta... Tranquilo, la histeria nunca ayudó a nadie y si tu
gato está asustado por algún motivo y escondido en algún lugar de
tu casa, el hecho de que tu te pongas a dar gritos de loco por todos
los rincones de tu casa no le va a ayudar a relajarse y salir. Así
que párate a pensar 5 minutos y elabora un plan de acción.
Lo primero de todo, ¿sabes por dónde
ha salido? Quizás nos empeñamos en dar vueltas por la calle una y
otra vez cuando en verdad el gato no ha salido del edificio. Lo
mejor, si no hemos visto al gato salir por la puerta y marcharse, es
registrar cada puerta, balcón y ventanita de tu casa, por minúscula
que sea. Lizzie cayó por una ventana pequeña de ventilación del
baño y acabó en el patio interior de un restaurante chino. Asómate
a todos los rincones de tu casa y si están oscuros busca una
linterna, quizás veas sus brillantes ojos al final de un patio
oscuro.
Pasea calle arriba y calle abajo,
pregunta a los vecinos, quizás alguno lo ha visto o quiera
acompañarte en la búsqueda. Mientras lo buscas no dejes de decir su
nombre a ver si se da por aludido y quiere responder a la llamada. Ya
sabemos como son los gatos, a veces el nombre no es la mejor forma de
llamar a un gato. Quizás hay palabras o sonidos que le resulten más
atractivos: en casa usamos comederos de metal para darles la latita
(media latita a media tarde como premio) y los gatos al oir el sonido
de una cuchara al chocar con el comedero aparecen aunque estén
escondidos en el fin del mundo.
Cuando han pasado unas horas
Han pasado unas horas y el gato sigue
sin aparecer. Mientras esperas a que se haga de noche te recomiendo
lo siguiente: busca una foto de tu gato que se vea bien, que mire de
frente y se aprecie si tiene algún rasgo distintivo (quizás sea
cojito o tenga el rabo corto o una mancha muy peculiar en la nariz) y
empieza a difundir.
Primero difunde por lo mas cercano tu
edificio o tu vecindario, un cartel en el ascensor o en la puerta del
garaje por dónde todo el mundo pasa. Luego intenta colgar alguno más
en las farolas o semáforos de tu zona así aprovechas para dar otro
paseo y ver si lo encuentras.... y no te desanimes si los ves
arrancados, es muy frecuente. Sigue intentándolo. Recuerda que es
muy importante poner tu teléfono de contacto y el nombre del gatito.
Escribe a las protectoras y llama a los
veterinarios de la zona. Quizás alguna haya encontrado un gatito de
esas características, mándales su foto y tu teléfono. Si no lo han
encontrado podrán publicarlo en sus redes sociales, a ellas les
sigue un montón de gente dispuesta a echarte una mano si lo
encuentran y seguro que mucha gente a su vez comparte su foto.
También puedes pedirle ayuda a tus amigos y que lo compartan en sus
muros, todos tenemos un amigo que es un twit-start o que tiene mil
seguidores en Instagram y que está dispuesto a mover la foto por las
redes. Eso sí, cuando tu gato reaparezca, porque con tanta energía
positiva va a reaparecer seguro, escríbeles y dales la buena noticia
y las gracias, te emocionará ver la alegría de la gente que de
verdad seguía el caso.
¿Ya es de noche? Coge una latita, sus
chuches favoritas y da otra vuelta. Di su nombre, di “latita”,
cuando alguien te mire con cara de “¿qué hace esta loca?”,
cuéntales tu situación y verás como cambian a la expresión de
“voy a ayudar a esta chica...”. Los gatos que no están
acostumbrados a salir a la calle se asustan con facilidad, puede que
la tranquilidad de la noche y oír tu voz les ayude a salir. Busca
entre los arbustos y debajo de cada coche.
Prevenir mejor que curar.
Es muy importante tener en cuenta un
par de cosa que nos ayudarán a encontrar al gato si se pierde o
prevendrán que se escape.
1- Un gato no castrado es mucho más
escapista. La gata de tu vecina (o las gatas de la calle) está en
celo y tu gato se muere de ganas de que abras la puerta para ir a
visitarla. Esterilizar es muy importante.
2- Ponle un chip a tu gato, si se
pierde y lo llevan a un veterinario podrán leerlo y les aparecerá
tu número en la pantalla y te llamarán. También puedes ponerle
además un collar con una cápsula o una plaquita. En la cápsula podrás escribir tu teléfono y
además el hecho de que lleve collar lo diferenciará de cualquier
callejero.
3.- Pon redes en balcones y ventanas. Una buena
red en una ventana puede ahorrarnos un buen disgusto.
Lizzie y Darcy jugando juntos en su casa. Historias con final feliz.
Espero que esta entrada te haya
parecido interesante, pero que nunca nunca tengas que usarla.
domingo, 1 de marzo de 2015
Destinos bigotudos 3: ¡JAPÓN!
¡Sí señores! Dentro de algo más de
tres semanas, servidora se coge un avión y se planta en Tokio, para
disfrutar de uno de los destinos más bigotudos que se puede
imaginar. ¿Sabías que la onomatopeya japonesa para imitar el maullido de un gato es nyan nyan? Y nosotros aquí diciendo miau miau…
Aunque ya os hablaré a la vuelta de si
es verdaderamente gatuno este país, quiero compartir con vosotros
algunas de las las curiosidades bigotudas que me voy encontrando al
preparar el viaje.
Seguro que más de uno, al unir los
conceptos de gato + Japón, lo primero que le ha venido a la cabeza
ha sido un cat café o quizás la imagen de un maneki neko (ya
sabéis, esas figuritas de gatitos con la patita levantada).
¡Por supuesto que pensamos visitar un
cat café! Me han hablado de un par que se encuentran en la zona de
Shibuya pero, ¿sabéis cuántos cat café hay en la ciudad de Tokio?
Pues tendríamos que tomarnos unas 40 tazas de café si quisiéramos
visitarlos todos (eso es mucha cafeína...). Lo cierto es que el
concepto de café con gatos es originario de Taiwan pero los
japoneses, que son más frikis que nadie, lo llevaron a su máxima
expresión y por lo que he leído podemos encontrar cat cafés que
además están especializados: en gatos negros, en gatos gordos, en
alguna raza concreta, un cat café con una cabra o un cat café con
conejitos (¿eso no sería un rabbit café?).
Mientras en España tendremos que
conformarnos con nuestra querida Gatoteca, la que por cierto visité
hace unos meses y me encantó:
¡Por supuesto, dejé constancia de mi visita en Instagram!
Pero mucho antes de que el primer cat
café llegara a Tokio ya era famoso el maneki neko, gatito que seguro
que habéis visto en muchas tiendas de los chinos de vuestro barrio y
que está sentadito levantando una patita. Por lo visto dependiendo
de qué patita levante la figura atrae la fortuna o el dinero. Pienso
comprar un par de cientos de ellos en Japón y a colocarlos alrededor
de mi cámara de fotos…
Maneki neko, imagen de Internet
Pero... ¿de dónde viene esta pasión
de los japoneses por los gatos? Bueno los que me conocéis ya sabéis
que me encantan las historias, las leyendas y los cuentos, así que
he estado investigando. Ahí va:
En Tokio hay varios templos dedicados a
la figura del gato entre ellos uno llamado Goutokuji. La leyenda
explica que allí vivía un monje muy muy pobre que vivía en
compañía de su gato, lo compartía todo con su minino, hasta la
poca comida que conseguían. Un día andaba por la zona un señor muy
rico al que sorprendió la tormenta en mitad del campo. El pobre
señor incauto, un personaje que era más de ciudad que de campo, no
tuvo otra ocurrencia que refugiarse bajo un árbol. Cuando el felino,
que no estaba acostumbrado a ver más humanos que su querido monje,
se cruzó con él se asustó mucho e intentó espantarlo levantando y
moviendo la patita. El señor ricachón, que no entendió muy bien
qué quería decirle el minino, se dirigió hacia el gato creyendo
que lo estaba llamando. Un segundo después de levantarse, un rayo
fulminó el árbol en el que estaba sentado. El gato le había
salvado la vida. El señor rico siguió al gato hasta el lugar dónde
se refugiaba el monje y se quedó con ellos hasta que amainó la
tormenta. Desde entonces nunca les faltó de nada al monje y a su
gato ya que el señor rico, desde su casa en la ciudad, se encargó
de ello personalmente en muestra de su agradecimiento por haber
salvado la vida gracias el pequeño felino.
¡Cientos de gatitos en el Templo Goutokuji! Foto extraída de la web http://www.tofugu.com/
Si conocéis otra leyenda sobre el
origen del maneki neko o habéis visitado Japón y queréis
recomendarnos algún lugar que visitar, ¡espero vuestros
comentarios!
Por cierto, para los más frikis de la
animación japonesa, deciros que no pienso perderme el Museo Ghibli y
que saludaré a Totoro de vuestra parte. ¿Creeis que podré hacer el viaje a Japón en el Gatobus? Creo que tendré que conformarme con un simple y aburrido avión…
Fotograma de la película Mi vecino Totoro
martes, 17 de febrero de 2015
Mis gatos más longevos
Aprovechando el tema que ha tratado mi
compañera de los gatos más longevos que se han hecho famosos, me ha
apetecido contaros a los que he tenido la suerte de conocer yo.
Toribio:
Un gato de 12 años que pasó sus 8
primeros en las calles. Cuando lo conocí tenía tantas heridas de
guerra e hijos a la espalda que podría haber estado horas contándome
batallitas si supiera hablar humano. Lo esterilicé y tras la
analítica me di cuenta que la calle no perdona, tenía
inmunodeficiencia felina.
Monet:
Un día recibí una llamada del
veterinario para contarme que un señor se había personado esa misma
mañana con un gato de unos diez años. Alegó que era de su padre y
que éste últimamente había tenido problemas respiratorios y había
decidido separarlos. No pensó llevarlo a una protectora, ni buscarle
otro hogar, no. Directamente se presentó en el veterinario
solicitando su eutanasia.
Nemo:
Me llegó un mensaje desesperado de una
amiga pidiendo ayuda para difundir un caso. Nemo, un gato de 12 años,
llevaba meses viviendo solo en un apartamento porque su familia había
decidido que ya no quería que viviera con ellos. Nos daban un
ultimátum. El día que conocí a Nemo no me podía creer que
hubieran tomado esa decisión. Me pareció el gato más maravilloso y
bueno del mundo.
Munch:
Antes de conocerlo me pasé una hora
entera buscándolo por las calles donde nos habían dicho que estaba.
Solo lo había visto en fotos y ya me había robado el corazón. Por
suerte mi compañera logró cazarlo esa misma tarde, lo que me
permitió llevarlo al veterinario de inmediato y enterarme de que era
un anciano de diez años, enfermo de todo lo habido y por haber.
He pensado mucho en ese anciano al que
no le pongo ni cara, pero al que un día su hijo separó de su amigo
fiel, sin avisar. En la familia de Nemo la verdad es que no he
pensado mucho y tampoco sé si ellos habrán recordado alguna vez a
ese felino al que dejaron de querer. Nunca sabré cómo Munch acabó
en la calle en ese estado tan demacrado ni la de cosas que tuvo que
vivir en el camino.
¿Pero sabéis todo lo que sí sé?
Toribio es el rey de mi jardín. Qué
digo el rey.. ¡el padrino! Todo un Vito Corleone. Esta semana mismo
ha tenido su última revisión y resulta que está más sano de lo
que yo lo he estado nunca.
Monet creo que ya no recuerda nada de
su anterior vida. Tan solo convivió un par de semanas con nosotros,
ya que tuvo la suerte de ser adoptado por una veterinaria que además
tenía otros dos gatitos abueletes, así que encima ahora él es el
joven. Come del mejor pienso, me da a mí que no se ha visto en una
igual.
Nemo encontró al amor de su vida. Su
mamá es una gran persona que además he tenido la suerte de conocer.
Lo acogió cuando más lo necesitaba y lo adoptó tan solo un mes
después, perdidamente enamorada ya de él. Recientemente también ha
tenido una revisión veterinaria que nos dejó claro que hay Nemo
para rato. Noticia que sigo celebrando.
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