sábado, 4 de abril de 2015

¿Por qué educar en el respeto a los animales?

Como mi compañera sigue de viaje por tierras orientales, qué mejor que aguantar la espera de las magníficas fotos e historias que nos aguardan, que tratando temas animalistas en este espacio.

A la pregunta de ¿por qué creéis que debemos educar a los niños en el respeto a los animales?, la respuesta es muy sencilla, porque queremos adultos respetuosos con los sin voz.

Si algo tenemos claro es que la mejor manera de educar es predicar con el ejemplo. Pero, ¿somos cien por cien un buen ejemplo?

Hace unas semanas asistí a una charla para niños sobre conceptos básicos y derechos de los animales. La actividad consistía en elegir al azar un animalito de juguete y que explicaran todo lo que supieran sobre él. El perro muerde, el gato araña, el tiburón mata, el elefante puede chafarte, al igual que el rinoceronte, la araña pica,.. La encargada de dar la charla ya contaba con la facilidad que tienen los niños de recordar los rasgos “menos buenos” a la hora de describir a un animal. Y, dándole la vuelta a la tortilla, justificó cada rasgo que ellos consideraban negativo y la mayoría de ellos quedó convencido. ¿No sería más fácil explicarles que el gato callejero se eriza cuando se asusta o que una araña no te picará si no invades su territorio? En vez de eso, les transmitimos que el humano es bueno y el mamífero, insecto o reptil, ataca.

En el sistema educativo, rara vez se incluye el respeto a los animales. En la escuela son tratados como meros recursos para satisfacer nuestras propias necesidades. “Andrés tenía 13 pollos y se comió 7, ¿cuántos pollos le quedan ahora?”

Quizá el problema también resida en la línea que separa el que te gusten los animales y defenderlos. ¿A quién no le gustan los animales? Son peludos y una monería. Pero dentro de ese grupo están los que van a verlos a zoológicos y circos y los que defendemos sus derechos e intentamos inculcar ciertos valores. Al hacerlo a edades tempranas, solo tenemos que enseñar, ya que más tarde modificar conductas será una ardua tarea.

No está todo perdido, por suerte. ¿Sabéis que una vez una mamá adoptó a dos gatitos porque su hijo de 13 años prefería la compañía felina que una play station? Y hoy por hoy sigue mimándolos como el primer día.

Uno de mis alumnos, de tan solo 6 años, vive al lado de un campo de tiro. A su corta edad ya son varios los pichones que ha recogido malheridos y, tras un periodo de curas y reposo, los ha echado a volar.

Una niña de 12 años, que hoy cuenta con algunos años más.., metió a su gata herida en un carro de la compra y la llevó al veterinario, pagándolo con sus ahorros, tras repetirle su madre durante días “ya se curará sola”.

Y sin ir más lejos, este verano una amiga presenció como unos niños pasaron de maltratar a unos cangrejos en la playa, tirándoles arena, a convertirse en los héroes de aquella cala al salvarles la vida porque escucharon sus consejos.

Historias que me conmueven. :)

Y me despido con un vídeo de un niño increíble, que seguramente ya conozcáis porque se convirtió en viral por la deducción lógica que ya podríamos tener la inmensa mayoría.



lunes, 9 de marzo de 2015

Qué hacer si se pierde mi gato

Hace unos días Lizzie, la gata de mi amiga, desapareció y su familia se volvió loca de preocupación buscándola. Por “suerte” Lizzie había caído en un patio interior del edificio dónde, a pesar de haberse roto una pierna, encontró agua acumulada por la lluvia y seguramente algún bichejo que llevarse a la boca. Sobrevivió 6 días hasta que la encontraron, ya está sana y salva y su experiencia me ha enseñado cuatro cosas que quiero compartir con vosotros. También quiero aprovechar a las más de 300 personas que compartieron su foto por las redes, sobre todo a los catlovers twitteros y protectoras de Barcelona como La Lliga d'Animals i Plantes que estuvieron muy atentos.


Lizzie os da las gracias infinitas

En los primeros momentos


Te acabas de dar cuenta. Tu gato no está, no aparece por ningún lado, ya notas el pánico subiendo por tu garganta... Tranquilo, la histeria nunca ayudó a nadie y si tu gato está asustado por algún motivo y escondido en algún lugar de tu casa, el hecho de que tu te pongas a dar gritos de loco por todos los rincones de tu casa no le va a ayudar a relajarse y salir. Así que párate a pensar 5 minutos y elabora un plan de acción.

Lo primero de todo, ¿sabes por dónde ha salido? Quizás nos empeñamos en dar vueltas por la calle una y otra vez cuando en verdad el gato no ha salido del edificio. Lo mejor, si no hemos visto al gato salir por la puerta y marcharse, es registrar cada puerta, balcón y ventanita de tu casa, por minúscula que sea. Lizzie cayó por una ventana pequeña de ventilación del baño y acabó en el patio interior de un restaurante chino. Asómate a todos los rincones de tu casa y si están oscuros busca una linterna, quizás veas sus brillantes ojos al final de un patio oscuro.

Pasea calle arriba y calle abajo, pregunta a los vecinos, quizás alguno lo ha visto o quiera acompañarte en la búsqueda. Mientras lo buscas no dejes de decir su nombre a ver si se da por aludido y quiere responder a la llamada. Ya sabemos como son los gatos, a veces el nombre no es la mejor forma de llamar a un gato. Quizás hay palabras o sonidos que le resulten más atractivos: en casa usamos comederos de metal para darles la latita (media latita a media tarde como premio) y los gatos al oir el sonido de una cuchara al chocar con el comedero aparecen aunque estén escondidos en el fin del mundo.

Cuando han pasado unas horas


Han pasado unas horas y el gato sigue sin aparecer. Mientras esperas a que se haga de noche te recomiendo lo siguiente: busca una foto de tu gato que se vea bien, que mire de frente y se aprecie si tiene algún rasgo distintivo (quizás sea cojito o tenga el rabo corto o una mancha muy peculiar en la nariz) y empieza a difundir.

Primero difunde por lo mas cercano tu edificio o tu vecindario, un cartel en el ascensor o en la puerta del garaje por dónde todo el mundo pasa. Luego intenta colgar alguno más en las farolas o semáforos de tu zona así aprovechas para dar otro paseo y ver si lo encuentras.... y no te desanimes si los ves arrancados, es muy frecuente. Sigue intentándolo. Recuerda que es muy importante poner tu teléfono de contacto y el nombre del gatito.

Escribe a las protectoras y llama a los veterinarios de la zona. Quizás alguna haya encontrado un gatito de esas características, mándales su foto y tu teléfono. Si no lo han encontrado podrán publicarlo en sus redes sociales, a ellas les sigue un montón de gente dispuesta a echarte una mano si lo encuentran y seguro que mucha gente a su vez comparte su foto. También puedes pedirle ayuda a tus amigos y que lo compartan en sus muros, todos tenemos un amigo que es un twit-start o que tiene mil seguidores en Instagram y que está dispuesto a mover la foto por las redes. Eso sí, cuando tu gato reaparezca, porque con tanta energía positiva va a reaparecer seguro, escríbeles y dales la buena noticia y las gracias, te emocionará ver la alegría de la gente que de verdad seguía el caso.

¿Ya es de noche? Coge una latita, sus chuches favoritas y da otra vuelta. Di su nombre, di “latita”, cuando alguien te mire con cara de “¿qué hace esta loca?”, cuéntales tu situación y verás como cambian a la expresión de “voy a ayudar a esta chica...”. Los gatos que no están acostumbrados a salir a la calle se asustan con facilidad, puede que la tranquilidad de la noche y oír tu voz les ayude a salir. Busca entre los arbustos y debajo de cada coche.

Prevenir mejor que curar.


Es muy importante tener en cuenta un par de cosa que nos ayudarán a encontrar al gato si se pierde o prevendrán que se escape.
1- Un gato no castrado es mucho más escapista. La gata de tu vecina (o las gatas de la calle) está en celo y tu gato se muere de ganas de que abras la puerta para ir a visitarla. Esterilizar es muy importante.
2- Ponle un chip a tu gato, si se pierde y lo llevan a un veterinario podrán leerlo y les aparecerá tu número en la pantalla y te llamarán. También puedes ponerle además un collar con una cápsula o una plaquita. En la cápsula podrás escribir tu teléfono y además el hecho de que lleve collar lo diferenciará de cualquier callejero.
3.- Pon redes en balcones y ventanas. Una buena red en una ventana puede ahorrarnos un buen disgusto.

Lizzie y Darcy jugando juntos en su casa. Historias con final feliz.



Espero que esta entrada te haya parecido interesante, pero que nunca nunca tengas que usarla.  

domingo, 1 de marzo de 2015

Destinos bigotudos 3: ¡JAPÓN!

¡Sí señores! Dentro de algo más de tres semanas, servidora se coge un avión y se planta en Tokio, para disfrutar de uno de los destinos más bigotudos que se puede imaginar. ¿Sabías que la onomatopeya japonesa para imitar el maullido de un gato es nyan nyan? Y nosotros aquí diciendo miau miau…

Aunque ya os hablaré a la vuelta de si es verdaderamente gatuno este país, quiero compartir con vosotros algunas de las las curiosidades bigotudas que me voy encontrando al preparar el viaje.
Seguro que más de uno, al unir los conceptos de gato + Japón, lo primero que le ha venido a la cabeza ha sido un cat café o quizás la imagen de un maneki neko (ya sabéis, esas figuritas de gatitos con la patita levantada).

¡Por supuesto que pensamos visitar un cat café! Me han hablado de un par que se encuentran en la zona de Shibuya pero, ¿sabéis cuántos cat café hay en la ciudad de Tokio? Pues tendríamos que tomarnos unas 40 tazas de café si quisiéramos visitarlos todos (eso es mucha cafeína...). Lo cierto es que el concepto de café con gatos es originario de Taiwan pero los japoneses, que son más frikis que nadie, lo llevaron a su máxima expresión y por lo que he leído podemos encontrar cat cafés que además están especializados: en gatos negros, en gatos gordos, en alguna raza concreta, un cat café con una cabra o un cat café con conejitos (¿eso no sería un rabbit café?).

Mientras en España tendremos que conformarnos con nuestra querida Gatoteca, la que por cierto visité hace unos meses y me encantó:

¡Por supuesto, dejé constancia de mi visita en Instagram! 


Pero mucho antes de que el primer cat café llegara a Tokio ya era famoso el maneki neko, gatito que seguro que habéis visto en muchas tiendas de los chinos de vuestro barrio y que está sentadito levantando una patita. Por lo visto dependiendo de qué patita levante la figura atrae la fortuna o el dinero. Pienso comprar un par de cientos de ellos en Japón y a colocarlos alrededor de mi cámara de fotos…

Maneki neko, imagen de Internet


Pero... ¿de dónde viene esta pasión de los japoneses por los gatos? Bueno los que me conocéis ya sabéis que me encantan las historias, las leyendas y los cuentos, así que he estado investigando. Ahí va:
En Tokio hay varios templos dedicados a la figura del gato entre ellos uno llamado Goutokuji. La leyenda explica que allí vivía un monje muy muy pobre que vivía en compañía de su gato, lo compartía todo con su minino, hasta la poca comida que conseguían. Un día andaba por la zona un señor muy rico al que sorprendió la tormenta en mitad del campo. El pobre señor incauto, un personaje que era más de ciudad que de campo, no tuvo otra ocurrencia que refugiarse bajo un árbol. Cuando el felino, que no estaba acostumbrado a ver más humanos que su querido monje, se cruzó con él se asustó mucho e intentó espantarlo levantando y moviendo la patita. El señor ricachón, que no entendió muy bien qué quería decirle el minino, se dirigió hacia el gato creyendo que lo estaba llamando. Un segundo después de levantarse, un rayo fulminó el árbol en el que estaba sentado. El gato le había salvado la vida. El señor rico siguió al gato hasta el lugar dónde se refugiaba el monje y se quedó con ellos hasta que amainó la tormenta. Desde entonces nunca les faltó de nada al monje y a su gato ya que el señor rico, desde su casa en la ciudad, se encargó de ello personalmente en muestra de su agradecimiento por haber salvado la vida gracias el pequeño felino.

¡Cientos de gatitos en el Templo Goutokuji! Foto extraída de la web http://www.tofugu.com/

Si conocéis otra leyenda sobre el origen del maneki neko o habéis visitado Japón y queréis recomendarnos algún lugar que visitar, ¡espero vuestros comentarios!


Por cierto, para los más frikis de la animación japonesa, deciros que no pienso perderme el Museo Ghibli y que saludaré a Totoro de vuestra parte. ¿Creeis que podré hacer el viaje a Japón en el Gatobus? Creo que tendré que conformarme con un simple y aburrido avión…


Fotograma de la película Mi vecino Totoro

martes, 17 de febrero de 2015

Mis gatos más longevos

Aprovechando el tema que ha tratado mi compañera de los gatos más longevos que se han hecho famosos, me ha apetecido contaros a los que he tenido la suerte de conocer yo.

Toribio:

Un gato de 12 años que pasó sus 8 primeros en las calles. Cuando lo conocí tenía tantas heridas de guerra e hijos a la espalda que podría haber estado horas contándome batallitas si supiera hablar humano. Lo esterilicé y tras la analítica me di cuenta que la calle no perdona, tenía inmunodeficiencia felina.




Monet:

Un día recibí una llamada del veterinario para contarme que un señor se había personado esa misma mañana con un gato de unos diez años. Alegó que era de su padre y que éste últimamente había tenido problemas respiratorios y había decidido separarlos. No pensó llevarlo a una protectora, ni buscarle otro hogar, no. Directamente se presentó en el veterinario solicitando su eutanasia.



Nemo:

Me llegó un mensaje desesperado de una amiga pidiendo ayuda para difundir un caso. Nemo, un gato de 12 años, llevaba meses viviendo solo en un apartamento porque su familia había decidido que ya no quería que viviera con ellos. Nos daban un ultimátum. El día que conocí a Nemo no me podía creer que hubieran tomado esa decisión. Me pareció el gato más maravilloso y bueno del mundo.



Munch:

Antes de conocerlo me pasé una hora entera buscándolo por las calles donde nos habían dicho que estaba. Solo lo había visto en fotos y ya me había robado el corazón. Por suerte mi compañera logró cazarlo esa misma tarde, lo que me permitió llevarlo al veterinario de inmediato y enterarme de que era un anciano de diez años, enfermo de todo lo habido y por haber.



He pensado mucho en ese anciano al que no le pongo ni cara, pero al que un día su hijo separó de su amigo fiel, sin avisar. En la familia de Nemo la verdad es que no he pensado mucho y tampoco sé si ellos habrán recordado alguna vez a ese felino al que dejaron de querer. Nunca sabré cómo Munch acabó en la calle en ese estado tan demacrado ni la de cosas que tuvo que vivir en el camino.

¿Pero sabéis todo lo que sí sé?

Toribio es el rey de mi jardín. Qué digo el rey.. ¡el padrino! Todo un Vito Corleone. Esta semana mismo ha tenido su última revisión y resulta que está más sano de lo que yo lo he estado nunca.

Monet creo que ya no recuerda nada de su anterior vida. Tan solo convivió un par de semanas con nosotros, ya que tuvo la suerte de ser adoptado por una veterinaria que además tenía otros dos gatitos abueletes, así que encima ahora él es el joven. Come del mejor pienso, me da a mí que no se ha visto en una igual.

Nemo encontró al amor de su vida. Su mamá es una gran persona que además he tenido la suerte de conocer. Lo acogió cuando más lo necesitaba y lo adoptó tan solo un mes después, perdidamente enamorada ya de él. Recientemente también ha tenido una revisión veterinaria que nos dejó claro que hay Nemo para rato. Noticia que sigo celebrando.

Y Munch, un minino que me da a mí que se ha hecho famosete en el mundo gatuno. Me regaló medio año de su grata compañía y después me abandonó, pero para irse con su media naranja. No podría tener una mamá mejor. Ver de nuevo el brillo en sus ojos es lo que más deseaba, pues lo había perdido en algún contenedor, junto a su pelo, sus dientes y su salud.

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Qué tienen en común los gatos más longevos del mundo?

¿Conocéis a Tiffany Two? Recientemente se ha hecho famosa por ser la gata viva más mayor conocida, tiene 26 años (que el equivalente humano ronda los 121) y es una preciosa gata carey que me tiene enamorada. Además según dice de ella es una gata valiente dónde las haya, según he leído por ahí su dueña afirma que: "No tiene miedo de nada ni de nadie. Puede pasar cerca de los perros, es muy luchadora". Ya sé que todas las carey son diferentes pero… ¿no os recuerda un poquito a Aitana de Bigote de Gato? Careys y luchadoras...
  



Me entró la curiosidad y me puse a investigar. ¿A que no sabéis a quien le robó el título nuestra querida Tiffany Puff? Pues a una preciosa gata llamada Poopy que también tiene el pelo de tres colores desordenados, sí señores, Poppy era también una preciosa gata carey pero con tonos claros. Además nos cuentan que murió sorda y ciega pero hasta el último momento tuvo mucho carácter, no dejaba que ninguno de sus compañeros gatunos les robara la comida.


¿Qué tendrán las carey que son tan luchadoras? Y que todavía haya gente que se resista a adoptarlas…

Pero no puedo terminar esta entrada sin mencionar a Creme Puff, porque ¿qué tienen en común los gatos más viejitos del mundo? ¡Pues que son gatas! Creme Puff fue la gata más longeva de la historia, que murió con 38 años y 3 días, no era una gata carey, pero sí una preciosa hembra felina. 



domingo, 8 de febrero de 2015

Todo lo que no maullamos aquel Interrail...

Destinos bigotudos 2: Holanda y Bélgica

Hace unos meses yo y un par de amigos nos echamos la mochila al hombro y nos lanzamos de Interrail por los Países Bajos. Aunque tengo que reconocer que fue un viaje genial, recientemente he descubierto un par de cosas súper bigotudas que me hubiera encantado visitar. Como no quiero que os pase a vosotros, mejor os las cuento para que vayáis tomando nota. Por cierto, ¿qué hacéis el segundo domingo de mayo de este año? Yo creo que ya estoy planeando mi segundo viaje a los Paises Bajos y a lo mejor después de leer esto os apetece venir conmigo.

No tenía yo ni idea de la pasión de los holandeses de por los gatos pero un día andaba yo cotilleando por los #hastags en Instagram (dónde me podéis encontrar como @elenakaede) cuando tropecé con una cuenta gatuna y singular que se llama @catsofamsterdam. Si sois bigotudos instagramers os la recomiendo no sólo veréis un montón de fotos preciosas de gatos si no que descubriréis al mismo tiempo una ciudad espectacular. Así descubrí el Kattenkabinet, un museo de Amsterdam lleno de  pinturas dibujos y esculturas sobre gatos, entre los artistas hay obras de Picasso, Rembrandt o Toulouse-Lautrec. No sabéis cuánto me arrepiento de no haberme enterado antes de ir…



Si hay una cosa que me hubiera gustado visitar por encima de todas cuando fui a Amsterdam es Poezenboot, que estoy segura de que muchos de vosotros conocéis pero es un lugar del que yo no sabía nada hasta hace un par de meses. ¿Cómo se me pudo pasar semejante lugar? El Poezenboot, para los pocos que no lo sepáis, es una residencia para gatos en una casa-barco. Gatos que viven en un barco, tal cual suena. Buscando información por ahí he visto que nuestros colegas de Gatos y gatunos ya han estado, pero como nosotras todavía no, he cogido una foto de google para que veáis de qué os hablo:




Ahora cojamos un tren y vayámonos a Bélgica (dónde por cierto llevan unos 5 años con políticas serias de esterilización de callejeros), concretamente a la ciudad de Ypres. Todos sabemos que la Edad Media no fue famosa por su amor a los felinos ya que los asociaban al demonio, a la magia y a las brujas y en muchas partes de Europa se dedicaron a aniquilarlos sin piedad, este fue el caso de Ypres, dónde desde el siglo XII hasta principios del XIX (un buen porrón de años...) se dedicaron a lanzar gatos vivos desde el campanario Lakenhalle como método de exterminio. Por suerte estos belgas han sabido reconciliarse con la tradición y en 1930 decidieron retomar esta actividad pero lanzando gatitos de peluche que los ciudadanos esperan ilusionados. Durante estas fechas Ypres se llena de gatitos por todos los escaparates y hasta hacen desfiles por las calles. Este festival se llama el Kattenstoet y se celebra el segundo domingo de mayo de cada tres años y ¿sabéis qué? ¡Este 2015 toca fiesta!




¿Sabéis que la tauromaquía tal y cómo la conocemos también nació en España en el siglo XII? Buena nota podríamos tomar de los belgas y comenzar a lidiar toros de peluche, ¡esa sí que sería una buena fiesta nacional!



miércoles, 4 de febrero de 2015

Los dueños de internet (I parte)

Que los gatos son los amos del cotarro en internet es algo que sabe todo el mundo. Por eso no fue extraña la noticia de hace unos años, que nos contaba que lo más parecido a un cerebro artificial que había conseguido crear Google había aprendido su primera palabra: Gatito. Lo hizo mediante un método de análisis de imágenes, más de 10.000 entre numerosos vídeos de youtube.

Experimentos aparte, ¿quién no se ha pasado largos ratos delante de la pantalla viendo vídeos graciosos de gatos? Iba a añadir “cuando no tenemos nada que hacer”, pero.. ¡Ay de nosotros!, creo que también nos pasamos largos ratos viendo esos vídeos aunque tengamos tareas pendientes. Vamos, que lo hacemos porque nos gusta, como Enjuto Mojamuto.


Y si no que me lo digan a mí, que he visto tantas veces este vídeo discotequero gatuno que sé cada gracioso movimiento de memoria. Y he obligado a más de uno a verlo.


O si no el que viene a continuación, que no siendo yo fan de los videojuegos he disfrutado siempre al mismo nivel con su visionado.


Y este último, mi descubrimiento más reciente. Los gatos malignos me enamoran y este pelirrojo asesino de soldados de papel me tiene loca.


He tenido que especificar en el título de esta entrada que era la primera parte, por la cantidad de vídeos que me he dejado reservados para la próxima. Animaos a contarnos si existe algún vídeo gatuno que siempre os saca una sonrisa, si conocíais estos, qué os ha parecido su descubrimiento en caso de que no y cuánto tiempo dedicáis a esta curiosa actividad.